viernes, 6 de octubre de 2017

Feldenkrais y las artes marciales 02

Feldenkrais y las artes marciales 02


Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
16-10-17

D. R. Octubre 2003, 
Revisado 2006, 2016, 2017

Aquí algunos conceptos relacionados a las artes marciales y el método Feldenkrais

Conceptos de Feldenkrais en la Artes Marciales.
Para Feldenkrais, los grados superiores de las artes marciales, los Dan, especialmente en el Judo, son (o deberían ser) verdaderos niveles de organización neuromuscular, de modo que un artemarcialista de 3er Dan siempre le va a ganar a uno de 1º o segundo Dan y siempre será vencido por uno de 4º o superior, debido a su capacidad de organizar su cerebro, que controla cuerpo y mente, mejor que los primeros y no estar tan organizado como los segundos. Consideraba Feldenkrais que este concepto se había perdido con la práctica del Judo en las olimpíadas, ya que no se aprecian los cambios de grado como diferentes niveles cualitativos de movimiento, sino que se compite por ganar a como de lugar.
El Ki, considerado como energía intrínseca en el cuerpo humano, pero no registrable, un concepto que no era manejado por Feldenkrais, vendría a ser, proponemos, la expresión de un nivel de organización psicomotriz en el que se aprecian las características del estado potente marcado por FK y denotado en las Artes Marciales, por ello no constituiría una energía intrínseca sino, al menos en cuestión de movimiento, como un resultado, un producto de haber organizado armónicamente diferentes de los sistemas nervioso (central y vegetativo) y muscular.
La fluidez del Ki vendría a darse porque neuromuscularmente no se impide el movimiento.
Consideraba FK, que una de las cualidades de movimiento de las personas maduras era su capacidad de moverse en un único pie con el fin de realizar giros, es decir, apoyándose en un pie como pivote y desplazando el otro pie. Obviamente este aspecto lo toma al practicar el Judo.

También, como parte de las cualidades de una persona bien desarrollada, menciona la posibilidad de caer y recuperar la vertical de la manera más eficiente posible, dadas las condiciones de movimiento indicadas previamente. Para él, bajar el centro de gravedad para evitar ser tirado, era una conducta poco madura, y que era más eficiente saber caer. Este aspecto está fundamentado en un alto desarrollo del sistema kinestésico, que incluye una mayor capacidad de percepción propioceptiva y un alto desempeño del sistema del equilibrio.

Conceptos del Judo.
Curiosamente los textos de Judo modernos no hablan de los principios del mismo, si no que se van directamente a enseñar diversas técnicas, a exaltar los juegos olímpicos o a contar la “historia” del judo. Posiblemente ello sea debido a que se ha perdido la esencia del movimiento. Se enseña la técnica, pero no se detalla porqué fue creada así y no de otra forma y tampoco se indica cómo lograr una alta eficiencia, excepto por una práctica repetitiva inconsciente. Al parecer, se concentran en la fuerza y no en la suavidad.
Aún así localizamos algunos detalles con Reay y Hobbs (1989).
Gigoro Kano, creador del Judo llamaba sei ryoku senyo a la habilidad principal de su trabajo: “la efectividad máxima en el empleo de la mente y el cuerpo. La efectividad máxima es el sello distintivo de un lanzamiento habilidoso. Aunque fuera necesaria la fuerza bruta para producir el mismo resultado de una manera ineficaz, la eficiencia máxima no significa que en el judo no se emplee la fuerza. “Eficiencia” quiere decir simplemente, de acuerdo con las circunstancias, la fuerza se emplea de la manera más útil: se trata de una evaluación del propósito, no de la potencia.” (3, p.23).[1]
 “En el judo, el problema es el de hacer que el oponente separe los pies del piso contra su voluntad. En la naturaleza de las cosas, el cuerpo humano debe ser llevado erecto con el fin de que mantenga el equilibrio mientras se mueve. Un hombre que ha perdido el equilibrio está propenso a caer, y siempre existe un momento en el que se vuelve imposible la recuperación del equilibrio. Claramente, la creación de la pérdida del equilibrio en el oponente es la aplicación más útil de la fuerza de que dispone un practicante de judo.”  (3, p. 23).
 Kano tenía otra máxima: jita kyoyei que no tiene una traducción directa y a veces se toma como “beneficio mutuo”, y Greoffrey Gleeson lo anota como: “utilidad propia, beneficio mutuo”, queriendo expresar con ello que la sociedad se beneficiaba con el desarrollo individual. (3, p. 23).
“El randori (la práctica libre) no es una mera repetición. Los movimientos de judo pueden combinarse en una ilimitada variedad de formas y cada pareja de contendientes esculpe una secuencia original entre ellos siempre que se encuentran.” (3, p. 24).
“El principio clave del Ju, el de vencer por la maña del cuerpo, fue adoptado por Kano, pero no lo originó él. Históricamente, su reconocimiento se le atribuye al fundador del ryu Yoshin, un médico de Nagasaki de nombre Akiyama. Según la leyenda, fue él quien comprendió el valor de ceder en respuesta a un ataque al estar observando los árboles durante una tormenta de nieve. Los pinos se mantenían erectos y se quebraban ante la tormenta, pero los sauces dejaban caer la nieve de sus ramas doblándose y volvían a enderezarse sin haber sufrido daño alguno.” (3, p. 15).
“Para practicar el judo en randori o competencia, un principiante necesita poder apreciar que son los movimientos de su oponente los que dictan el curso de los acontecimientos tanto como los suyos propios. El status quo es el equilibrio mutuo. Antes de realizar ninguna toma cada uno de ellos está de pie en una postura perfectamente equilibrada. Esta postura es shizenhontai (postura natural), en la que los brazos penden con naturalidad a los lados del cuerpo y los pies están abiertos a la anchura de los hombros, o migishizentai (postura derecha natural) en la que el pie derecho está ligeramente adelantado, o hidarishinzantai (postura izquierda natural) en la que el pie izquierdo está ligeramente adelantado. Al sujetar al oponente, el equilibrio individual depende en grados diferentes de las acciones de éste en tanto que la sujeción se mantenga.” (3, p. 36).
Y con relación al manejo de armas: “Cuando, con la espada, te enfrentes al enemigo, si la distancia es muy grande, avanza hacia él y golpea. Cuando, desde el principio, la distancia es adecuada, golpéalo desde donde estés. No es necesario pensar.” (3, p. 24).
“La gran equivocación en el manejo de la espada es la de anticipar el resultado del encuentro; no debes estar pensando en si éste termina en victoria o en derrota. Simplemente deja que la naturaleza siga su curso y tu espada golpeará en el momento preciso” (3, p. 24).
Es Feldenkrais quien hace un estudio científico del judo y postula muchos aspectos por los cuales es necesario hacer los movimientos de determinada manera y no de otra para lograr la alta eficiencia, pero también nos habla de las altas cualidades de los maestros de su tiempo y que toma como referencia para indicar lo que es un adulto maduro.


[1] Los resaltados en negritas son míos, los hechos en cursiva de los autores referidos.

sábado, 13 de mayo de 2017

Una lección repetida

El reloj pélvico viaja de México a España


Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
17-05-12

Saludos amable público

Aquí voy a repetir una lección de Feldenkrais que publiqué en 2012, con mi redacción. Véase: Reloj Pélvico.
http://centrofeldenkraisdelsur.blogspot.mx/2012/01/leccion-del-metodo-feldenkrais-el-reloj.html

Hago notar que en la liga aparece la fecha en que fue publicada la lección.

Tengo entendido que no soy poseedor de los derecho de ninguna lección del Método Feldenkrais, ya que en todo caso pertenecen a la Federación Internacional de Feldenkrais (International Feldenkrais Federation, IFF), sin embargo, si una persona vierte cierta información en los medios con una redacción específica y luego esa información con esa redacción específica, se la encuentra uno en otros sitios sin ser referido de dónde se tomó, la autoría, o sin permiso expreso de quien lo escribió, se está incurriendo en algún tipo de piratería.

Pongo a su consideración el sitio: Feldenkrais Barcelona,
https://feldenkraisbarcelona.net/2014/01/29/feldenkrais-todos-los-dias-reloj-pelvico-acostados/

Hago notar la fecha de publicación, el 2014.

Allí aparece la lección del reloj pélvico exactamente con mi redacción, aunque con el agregado de dos párrafos al principio y unos signos de admiración al final, pero en esencia mi misma redacción.
Podemos decir que la lección viajó de México a España.
Por cierto la imagen del la pelvis ósea con un reloj encimado que aparece allí fue tomada de una página de Pilates: http://cristianbrunner.com/la-pelvis-osea-pilates/

A continuación fotografías con la lección tal y como la ponen en ese sitio (las imágenes fueron capturadas de pantalla el jueves 11 de mayo de 207 a las 18:30 horas tiempo de México):






Solicito amablemente a la persona encargada o dueña de esa página se digne a indicar al menos de dónde sacó específicamente su información, la autoría y no dejarlo vago como "es información externa" o "aparece en internet".

D.R. 2017 Darío Aguirre


sábado, 6 de mayo de 2017

Moshe Feldenkrais

Científico del aprendizaje


Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
17-05-06

#Efemérides, #EfeméridesMexicanas, #UnDíaComoHoy de 1904 nace el científico Moshe Feldenkrais. A partir de sus conocimientos científicos, su experiencia como entrenador militar, sus acción en el Judo, por ser el primer europeo en graduarse en dicha especialidad, y su necesidad de recuperar su rodilla dañada, crea el sistema de mejoría que lleva su apellido. Anota sus propuestas en libros como Body and Mature Behaviour, Autoconciencia por el movimiento, El poder del yo y otros. 
Moshe Feldenkrais
Su nacimiento tuvo ocasión en Slavuta, una ciudad al oeste de Ucrania el 6 de mayo. A los 14 años, y como parte de un plan de los judíos de formar un Estado libre en Palestina, entonces dominada por Inglaterra, emigró junto con muchos coetáneos a esa zona.
Vivió en Tel Aviv, que en ese entonces era una pequeña comunidad, donde practicaba deporte y cooperaba con el grupo. A los 16 años se involucró en la Haganá, una organización paramilitar de autodefensa israelí creada en 1920 contra los ataques árabes a las comunidades kibutzin y moshavim. Este organismo también buscaba la paz con los árabes y la libertad respecto a los británicos.
En sus años 70
Se matriculó a los 23 años habiendo estudiado matemáticas y topografía, colaborando cinco años a la elaboración de mapas en el Departamento de Topografía. Habiendo aprendido Jujitsu enseñaba esta técnica a sus compañeros empleando la pedagogía de defragmentar cada movimiento para después practicar secuencialmente cada fragmento, base de su futuro sistema de aprendizaje. Allí publicó un opúsculo sobre las técnicas básicas de esa arte marcial que se distribuyó en su comunidad. Ante el temor de ser descubierto como autor de ese pequeño libro, lo que ameritaría encarcelamiento, decidió huir y dirigirse a Francia para, además,  completar su educación.
Unarmed combat
En la Ecole des Travaux Publics (Escuela de Obras Públicas) de París se tituló como ingeniero en mecánica y electricidad y en la Sorbona de parís recibió el Doctorado en Ciencias Físicas. Fue invitado a trabajar con Frederic Joliot-Curie como asistente investigador en su laboratorio, dedicándose a la investigación en física nuclear, diseñando y construyendo varias máquinas orientados a la producción de radioactividad.
Hadaka time
Inquieto y con intereses diversos estudió neurofisiología, etología (observación del comportamiento animal), psicología, las bases de la naciente cibernética (que estudia el cómo se realiza el control y comunicación del movimiento animal y humano), así como el desarrollo de las funciones motrices en el niño y el adulto. Siendo un buen deportista, sobre todo en futbol y gimnasia, se interesó en el proceso de aprendizaje de habilidades motrices.
En su estancia en París acudió a una demostración de judo que fue a dar el creador de esa arte marcial, Jigoro Kano, apoyado por la embajada de Japón. Allí, vestido de paisano en una presentación de gala, llevó su pequeño libro, el cual pudo presentar al maestro, así como hacer una demostración de sus técnicas, mismas que le vapuleó, sin embargo, considerando que era una persona muy ingeniosa y conocedora de la defensa personal, le dejó a dos maestros para que aprendiera judo y difundieran este tipo de trabajo en Francia, convirtiéndose así en el primer europeo en graduarse con cinturón negro en 1936. Pudo abrir así su primer Club de Judo de París, que sigue en funciones. 
Uno de sus libros
Ante la invasión alemana a Francia Feldenkrais emigró a Inglaterra, viajando únicamente con una maleta que contenía documentos que Frederic Curie le había confiando, supuestamente, sobre fusión nuclear, posteriormente usados en la construcción de la bomba atómica. Fue contratado por el Almirantazgo británico y sirvió como oficial científico dedicado a la investigación del desarrollo de sonares y dispositivos de detección de submarinos. 
Allí continuó su práctica de judo y en esos años fue cuando participó en unas conferencias donde pudo exponer los principios que había investigado sobre comportamiento, desarrollo de funciones motrices, procesos de aprendizaje (básicamente el pavloviano), la filogenia y ontogenia del movimiento (proceso evolutivo y proceso a lo largo de la vida, respectivamente), las funciones antigravitatorias y la función sexual. Estas conferencias fueron la base de su libro publicado en 1949, Body and mature behaviour (Cuerpo y comportamiento maduro).
Dando clase en Amherst
Ante una lesión de rodilla por el futbol fue que comenzó su auto-observación atenta a la realización de pequeños movimientos con el fin de recuperar la movilidad, logrando sentir sutiles conexiones neuromusculares entre las diversas partes que integraban un movimiento. Había logrado una alta sensibilidad a su propio movimiento activando sus sensores propioceptivos. De allí que concluyera que la vía de curación sería un movimiento más consciente de lo que estaba haciendo para conocer el ambiente funcional que activa las capacidades inherentes del cuerpo para re-establecerse a sí mismo. 
Todos sus conocimientos, encadenados, daban a luz a un nuevo sistema de tratamiento, y como su base era el proceso de desarrollo y aprendizaje (una cualidad biológica y no intelectual) es que comienza a hablar de su sistema como uno de aprendizaje y no de curación, término éste que lo opondría al área médica académica que le obligaría a demostrar en un terreno en el que no estaba dispuesto a trabajar, ya que le quitaría posibilidades de acción.
En el judo
Ante su recuperación, otras personas con padecimientos similares le pidieron, comenzando entonces a facilitar el cambio por medios no verbales, específicamente por medio del tacto y el movimiento, sentando las bases de lo que después se llamaría Integración Funcional. Al momento de comunicar verbalmente qué tipo de movimientos quería lograr la persona, y su conocimiento de enseñanza de habilidades motrices, desarrolló lo que después se conocería como Autoconciencia a Través del Movimiento.
Judo
Higher Judo
Regresando a Tel Aviv en 1950, se convirtió en el director del Departamento de Electrónica de la Fuerza de Defensa Israelí. En otro buen momento fue invitado a trabajar con la recuperación de la salud del primer Primer Ministro de Israel, David Ben-Gurión, quien había padecido problemas de espalda durante años, logrando su rehabilitación de manera asombrosa para el mundo. A partir de aquí es que Moshe Feldenkrais es conocido internacionalmente, llegando a atender a personajes de la música, la actuación y la política de Europa, aunque no en un principio del continente americano.
En los años 50 y 60 empezó a dar cursos sobre su actividad en Tel Aviv y Europa, llegando el eco a Estados Unidos, donde dio su primer curso en 1971, invitado por Ida Rolf, creadora del Rolfing. En los últimos años de sus visitas a Estados Unidos estableció los entrenamientos formales de San Francisco y en Amherst.
Dando IF a un caso neurológico
A consecuencia de un accidente automovilístico en el que aparentemente no había tenido problemas, sufrió de un derrame cerebral que no fue detectado a tiempo. Él mismo se autodiagnosticó en cómo sería su padecimiento. Falleció el 1 de junio de 1984.
Su trabajo se centró, desde 1954 en lo que el llamó “aprender a aprender” y en cómo desarrollar la capacidad humana de aprendizaje y cambio constante para lograr todo lo que se quiera alcanzar. Sólo aclaramos que este aprender a aprender estaba orientado al conocimiento de cómo funciona uno y no a aspectos propiamente intelectuales como han sido las corrientes pedagógicas académicas.

Algunos de sus libros:
Body and Mature Behavior: A Study of Anxiety, Sex, Gravitation and Learning. London: Routledge and Kegan Paul, 1949; New York: International Universities Press, 1950 (softcover edition, out of print); Tel-Aviv: Alef Ltd. 1966, 1980, 1988.
Awareness Through Movement: Health Exercises for Personal Growth. New York/London: Harper & Row 1972, 1977; Toronto: Fitzhenry & Whiteside, 1972, 1977 (ed, tapa dura, out of print); Harmondsworth, Middlesex, Inglat. Penguin Books, 1972, 1977; San Francisco: Harper Collins, 1990 (ed. tapa blanda).
The Case of Nora: Body Awareness as Healing Therapy. New York/London: Harper & Row, 1977.
The Elusive Obvious. Cupertino, California: Meta Publications, 1981.
The Master Moves. Cupertino, California: Meta Publications, 1984.
The Potent Self. San Francisco: Harper & Row, 1985. Harper Collins, New York, 1992.
Embodied Wisdom: The Collected Papers of Moshé Feldenkrais. California: Somatic Resources and North Atlantic Books. 2010.
Noah Eshkol, 50 Lessons by Dr. Feldenkrais. Tel-Aviv, Israel: Alef Publishers, 1980 (escrito Movement Notation).

En Español:
Autoconciencia a través del Movimiento. Editorial Paidós. (1972).
El caso de Nora.  Editorial Grijalbo, México. (2005).
El poder del Yo. Editorial Paidós. (1981).

Cierta información fue tomada de: Moshe Feldenkrais, sin embargo no se copió como tal. Se hace la referencia.
Algunos datos tomados de wikipedia.

D. R. 2017 Darío Aguirre



viernes, 23 de diciembre de 2016

Una lección del Método Feldenkrais 12: Rodando para sentarte

Una lección del Método Feldenkrais 12: Rodando para sentarte

Elaboró: Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
Maestro Certificado en el Método Feldenkrais©

Centro Feldenkrais del Sur
centrofeldenrkaisdelsur@gmail.com

16-12-23

Rodando para sentarte


1. Iniciemos con un escaneo. Acuéstate en el piso y observa cómo son tus contactos el día de hoy… ¿qué es común en estar allí?, ¿qué es notoriamente diferente?, ¿qué lado cae más?

2. Dobla tus rodillas y apoya tus pies. Levanta tu pie derecho y sostenlo en el aire con la mano izquierda rodeando el arco. Asegúrate de que el pulgar está junto a los demás dedos en un acomodo simiesco, y no prensas con la mano en oposición. Coloca tu mano derecha atrás de la cabeza. Ahora levanta tu pie derecho hacia el techo muchas veces, de la manera más suave y cómoda que puedas. No es un movimiento fácil para la mayoría. Hay que evitar esfuerzos. Evita tensiones innecesarias, hazlo fácil, sólo explorando el movimiento. Ahora levanta la cabeza al mismo tiempo que el pie y dirige tu codo derecho al espacio que se forma entre tu  brazo y tu pierna. Nota qué es lo que ocurre en tu cintura, cómo es el apoyo en el piso, cómo cambia para levantar el pie. Hazlo varias veces… y déjalo y descansa.

3. De la misma forma cómoda, sin esfuerzo, toma tu pie izquierdo con la mano derecha, en modo espejo respecto al anterior movimiento, lleva tu mano izquierda atrás de tu cabeza, y levanta el pie hacia el techo varias veces y luego involucra el levantar de la cabeza al mismo tiempo. Apoya la cintura en el piso y nota cómo lo haces de este lado… muchas veces… y descansa.

4. Siéntate, apóyate en tu mano derecha y toma tu pie derecho con tu mano izquierda. Levanta el pie derecho hacia el techo y alarga la pierna lo más cómodo posible muchas veces. Nota cómo te apoyas en tu cadera para hacer el movimiento, y cómo está la espalda baja… luego baja el pie y deslízalo por el piso, manteniéndolo con la mano en forma simiesca y deja que tu cabeza vaya hacia delante conforme tu pierna se alarga y el pie se aleja de tu cadera. Hazlo muchas veces… para, recuéstate y descansa.

5. Cambia la organización a espejo. Siéntate apoyándote con tu mano derecha y toma tu pie izquierdo con la mano derecha con todos los dedos juntos. Levanta el pie izquierdo hacia el techo varias veces, notando cómo tiende a rodar la cadera… no te dejes caer, apóyate en la mano… haz el movimiento lo más cómodo posible.

6. Recuéstate en tu espalda, coloca el pie derecho en la mano izquierda, con el brazo derecho extendido a la derecha a la altura de la cabeza en el piso… levanta el pie derecho con suavidad en dirección del techo varias veces… nota qué ocurre en la espalda… entonces, manteniendo el pie en la mano, rueda a la derecha para alcanzar el piso con la rodilla derecha… en varios intentos, no a la primera… tu hombro izquierdo se levanta del piso, rodando la parte superior de tu cuerpo y la cabeza hacia la derecha… luego de realizar varias veces el movimiento para y descansa en tu espalda.

7. Regresa al movimiento anterior, en varios intentos… y cuando puedas estar acostado hacia la derecha… considera la posibilidad de sentarte de la manera más cómoda posible.. piensa en mantener la cara viendo al piso y que el levantarte se haga con la espalda y no hagas fuerza con el cuello. También el levantarte se hace en varios intentos, no a la primera. Prueba diferentes posiciones de tu brazo derecho y de la pierna izquierda para balancear y soportar la acción… cuando logres el apoyo y contrabalance adecuado no necesitarás de fuerza o tensión para sentarte… es cuestión de apoyo y tener la espalda suave… descansa después de hacerlo varias veces…

8. Prueba ahora tomar tu pie izquierdo con tu mano derecha y rueda a la izquierda, con el brazo izquierdo extendido a un costado de tu cabeza… realiza muchos ensayos para ir al piso, no vayas a la primera. Procura que la velocidad y calidad a la ida sea la misma que al regreso… en varios ensayos llegarás al piso…levanta el hombro derecho para rodar a la izquierda con el cuerpo. Haz que todo sea como si nada… luego descansa.

9. Ahora lleva el movimiento hasta recostarte, en varios ensayos, a la izquierda y de allí prueba cómo te vas a organizar, acomodando pierna derecha y brazo izquierdo para contrabalancear y que tengas buen apoyo en la cadera y la pierna izquierda… y ven a sentarte cuando sea posible hacerlo de manera fácil… repite muchas veces con suavidad… no es importante levantarte… sino hacerlo con facilidad… luego descansa…

10. Siéntate, coloca tu pie derecho en tu mano izquierda con la pierna izquierda doblada. Apóyate con al mano derecha… y levanta el pie hacia el techo varias veces… luego alarga la pierna izquierda hacia el frente en el piso y explora llevar tu pie derecho en el piso fuera de la rodilla izquierda… a la izquierda de la rodilla izquierda… y luego, con el pie en el piso, baja tu cabeza hacia el piso varias veces… tal vez tu codo izquierdo llegue al piso y puedas apoyarte con él de alguna forma sencilla… varias veces… deja todo y descansa en tu espalda.

11. Recostado en tu espalda, dobla rodillas y apoya los pies… luego coloca el pie derecho en la mano izquierda… Rueda a la derecha varias veces, en varios intentos para, en algún momento poder sentarte. Siéntate unas cuantas veces y regresa a acostado… y la próxima vez rueda para llevar el pie derecho al piso a la izquierda… este movimiento es un poco diferente así que toma el tiempo necesario… en algún momento podrás llevar el brazo derecho a la izquierda y ayudarte con él para sentarte pero no lo hagas a la primera, evita esforzarte… por el contrario, explora cómo usar tu brazo derecho y tu pierna izquierda en diferentes formas para hacerlo más fácil… si te fuerzas todo tu ser aprenderá cómo forzarte y no cómo aprender a hacerlo fácil. Haz los movimientos como si nada, como si no tuvieras que alcanzar inmediatamente nada, como si quisieras llegar a sentarte el próximo año… cuando lo tengas necesita ser fácil… luego déjalo y descansa alargando tu cuerpo.

12. Ahora siéntete con tu pie izquierdo en tu mano derecha y la pierna derecha doblada… y, apoyándote con la mano izquierda, levanta el pie hacia el techo muchas veces… luego prueba con la pierna derecha alargada en el piso y ensaya llevar tu pie izquierdo al el piso fuera de la rodilla derecha y baja la cabeza al piso.. en algún momento tu codo derecho podrá apoyarse… de la forma sencilla… varias veces… deja todo y descansa…

13. Recuéstate en tu espalda, coloca los pies apoyados un momento… y con el pie izquierdo en la mano derecha rueda a la izquierda varias veces con la intención de sentarte en algún momento. Luego... lleva el pie izquierdo al lado derecho de la pierna derecha… ensaya varias veces y no te esfuerces… organiza el brazo izquierdo y la pierna derecha para ayudarte a sentar de la forma más fácil y cómoda… ensaya muchas veces… luego deja todo y descansa…

14. Recostado en tu espada, toma tu pie derecho con la mano derecha… y lleva tu mano izquierda en la cabeza… entonces rueda a la derecha para sentarte.. en algún momento… ¿qué tal fácil es?. Prueba muchas veces hasta lograr hacerlo fácil… luego cambia de mano y pie y rueda hacia el otro lado varias veces… luego descansa en tu espalda.

15. Recostado en al espalda… coloca tu mano izquierda en tu pie derecho… rueda a la derecha y alarga la pierna derecha un poco… regresa a la mitad y luego rueda a la izquierda y alarga la pierna… y regresa al medio y así hazlo varias veces… a un lado y a otro alargando la pierna y regresando a la mitad doblando la rodilla… luego descansa.

16. Recuéstate en tu espalda y allí toma tu pie derecho con tu mano derecha y tu pie izquierdo con la izquierda… las manos pasan con los dedos juntos por el empeine… y lleva tus brazos entre las piernas y las rodillas dobladas hacia los costados… y apoya tu cabeza en cojines o lo que necesites para no forzar el cuello… y levanta la cabeza un poco y empieza a rodar a la derecha… poco a poco… de modo que tu todilla derecha va hacia el piso a la derecha… tu cuerpo y cabeza ruedan a la derecha… y tu pierna izquierda se extiende hacia el techo mientras tu lado derecho y tu pierna derecha van al piso a la derecha.. y rueda en tu espalda de regreso a la mitad y repite varias veces… rueda fácilmente aprovechando que gran parte de tu cuerpo se apoya en el piso… luego de varias veces deja todo y descansa.

17. Ahora prueba como el punto anterior, cada mano a al pie de su mismo lado… y empieza a rodar a la izquierda llevando el cuerpo y la pierna izquierda al piso y la pierna derecha extendida hacia el techo y regresa… varias veces hasta que puedas hacerlo de modo fácil… luego descansa.

18. Prueba el mismo movimiento anterior a la derecha pero esta vez, en lugar de llevar la pierna izquierda hacia el techo llévala hacia la derecha y extiéndela y ensaya varias veces este movimiento hasta que puedas rodar a la derecha y sentarte de modo fácil manteniendo cada mano en su pie y regresa a acostarte en un movimiento inverso y vuelve a rodar a la derecha para sentarte y regresa… varias veces… y explora el movimiento sin tensarte, sin esforzarte… sólo llevando una buena coordinación que te balancea de modo adecuado para llegar a sentarte fácilmente… varias veces y descansa.

19. Prueba el punto anterior hacia la izquierda, cada mano en su propio pie… ruedas a la izquierda y la pierna derecha viaja a la izquierda y allí se extiende… en varios intentos… y luego ve a sentarte con el balaceo de la pierna derecha sin esfuerzo… prueba varias veces y descansa.

20. Toma cada pie con la mano de su lado, levanta la cabeza un poco y empieza a rodar a la derecha hasta que te sientes… y luego sigue el rodar en la misma dirección, bajando la cabeza al piso si es necesario y rueda para recostarte sobre tu lado izquierdo y luego en tu espalda… ruedas hacia la derecha hasta sentarte  luego sigues varias veces en la misma dirección… cuando sientas necesario para y descansa alargando el cuerpo… ¿dónde quedas después de varios ensayos?

Rodando como bebé
21. Prueba ahora rodar a la izquierda con la misma idea de seguir el movimiento en la misma dirección sin regresar… ensaya varias veces… ¿hacia qué lado es más fácil?... prueba y luego descansa.

22. Dobla rodillas y rueda la cadera a un lado y a otro y en la dirección de las 12 y las 6 el reloj… luego alarga las piernas y siente el cambio en los contactos de tu cuerpo… ¿qué es diferente?

23. Integra lo aprendido en esta lección para sentarte y luego deja tus pies y ven a pararte para que notes los cambios que ha habido en ti en la vertical.



miércoles, 21 de diciembre de 2016

Una lección del Método Feldenkrais 11: Cómo energizar mi centro


Una lección del Método Feldenkrais 11: 

Cómo energizar mi centro

Elaboró: Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
Maestro Certificado en el Método Feldenkrais©

Centro Feldenkrais del Sur
centrofeldenrkaisdelsur@gmail.com

16-12-21

Cómo energizar mi centro

Aclaración:
Esta es una lección muy larga... procura hacerla hasta donde puedas y luego retoma cuando gustes, tratando de recordar los pasos anteriores.
Activando los músculos centrales de la espalda, para que hagan su trabajo tónico, y dejando libres brazos y piernas para la orientación y el soporte, respectivamente, es posible cargarse de energía.

1. Recuéstate en tu espalda con los brazos a los lados y las piernas extendidas… siente cómo se encuentran tus contactos el día de hoy. Nota cómo está la cabeza, cómo están los hombros, los brazos, la espalda alta, la espalda media, la cintura, los glúteos, los muslos, las pantorrillas, los talones.

2. Ahora, en posición recostada con los brazos a los lados, junta las piernas de modo que las rodillas y los talones se toquen… y comienza  a deslizar en el piso ambas piernas a la derecha y a la izquierda, usando tu pelvis, toda tu cadera… Ahora por tus manos en tu abdomen bajo de modo que los codos estén sin tocar el piso y continúa el deslizar de las piernas… ¿en qué se siente diferente?... esta vez cambia y levanta la cabeza del piso y, desde esta posición, continúa el movimiento a un lado y otro de las piernas y nota cómo cambia… por último regresa unas cuantas veces al movimiento inicial con los brazos a los costados del cuerpo… ¿en qué ha cambiado?... deja todo y descansa un momento.

3. En la misma posición, ahora desliza tu cabeza a un lado y otro en el piso de modo que tu cara está orientada al techo. La nariz apunta al techo siempre. No estás rodando la cabeza, solamente estás deslizándola a un lado y otro un poco, sólo lo que sea fácil. La oreja se acerca al hombro de cada lado, a la izquierda y a la derecha… con el más pequeño de los movimientos posibles, nada amplio... deja el movimiento y repite el movimiento inicial de deslizar las piernas a un lado y otro desde la cadera… nota los cambios obtenidos y descansa un momento.

4. Ahora dobla tus rodillas y apoya los pies… y explora un pequeño balanceo de ambas rodillas hacia la izquierda y regresa… hazlo muchas veces… de la manera más lenta van y vienen tus rodillas… ahora cambia para que las rodillas vayan lento hacia la izquierda y regresen rápido pero suave al centro… bajan lento y regresan rápido… al regresar rápido algo se aclara sobre el movimiento en sí, a cerca de cómo te usas a ti mismo… y ahora prueba de nuevo pero con las rodillas y pies juntos… bajas lento y regresas rápido… y otras veces vuelve a separarlas… ¿en qué es diferente en uno y otro caso?… deja todo, alarga las piernas y descansa.

5. Vuelve a hacer el movimiento anterior hacia la derecha con ambas rodillas separadas, varias veces… luego cambia a bajarlas lento y regresarlas rápido… ahora las rodillas juntas… y luego separadas de nuevo… muchas veces… deja todo el movimiento y descansa.

6. Coloca de nuevo los pies apoyados. Y ahora lleva ambas rodillas a la izquierda y a la derecha pero sin dejar que se mueva la cadera… coloca tus manos en el piso cerca de tu cadera para que los pulgares sientan si la pelvis rueda y no la dejes rodar. Nota cómo sientes ese movimiento y cómo en sí demanda de modo diferente acción en las rodillas… de modo que las rodillas se mueven de lado a lado pero la pelvis está quieta… ahora cambia a lo opuesto de modo que tus rodillas permanecen más bien quietas y  rueda la pelvis de lado a lado, como en el reloj pélvico, de las 3 a las 9… hazlo muchas veces… y ahora haz el movimiento de llevar las piernas a un lado y otro dejando que la cadera ruede y nota cómo se siente… nota que las rodillas forman un arco amplio pero sin esfuerzo alguno… y deja todo y descansa.

7. En la misma posición, con los pies apoyados… imagina que las rodillas están unidas, juntas… y lleva ambas rodillas a un lado y otro, dejando que caigan a cada lado de modo fácil, y regresándolas pasando por el centro rápido… repítelo varias veces… y nota las diferencias de hacerlo hacia un lado y al otro… ¿cuál es más fácil?... y cambia colocando las manos en el vientre con los codos al aire y continúa el movimiento de lado a lado lento y de regreso pasando por el centro rápido… varias veces… cambia de nuevo a tener las manos en el piso atrás de la cintura… con la cintura descansando en las manos… y continúa con el movimiento de las rodillas lado a lado… con las rodillas juntas… varias veces… y luego deja todo el movimiento y descansa.

8. Dobla las rodillas, apoya los pies, colócalos separados… desde esta posición lleva las rodillas lentamente a la derecha… y regresa rápido a la mitad parando un momento… lentamente a la izquierda… y regresa rápido al medio, parando un momento… y continúa haciéndolo muchas veces y nota cómo el movimiento afecta a los brazos… los hombros… las costillas… y luego descansa.

9. De nuevo, pies apoyados… rueda un poco la cadera para que la cintura se apoye en el piso… como yendo a las 12 del reloj pélvico, de modo que el hueso púbico se levanta suavemente… ahora regresa rápidamente a la posición neutral y de nuevo levanta el coxis apoyando cintura de modo lento y regresa rápido a neutra… y hazlo varias veces… ¿cómo resuena el movimiento en ti en diferentes partes?... nota cual es tu expresión de la cara… ¿puedes dejar de hacer fuerza en ella?... y ahora cambia… levanta lentamente la cintura, apoyando el coxis, como yendo a las 6 del reloj pélvico, y regresa a neutral de modo rápido, muchas veces… luego deja todo y descansa…

10. Con los pies apoyados levanta sólo el lado derecho de la cadera en un pequeño y lento movimiento (apoyando a las 3 del reloj) y regresa rápido a la posición neutral… varias veces… y luego levanta el lado izquierdo de la cadera, apoyando el derecho… yendo a las 9 del reloj… y regresa rápido… muchas veces… luego deja todo y descansa.

11. Ahora realiza los movimientos del punto 9 con las rodillas juntas varias veces y luego de nuevo con las rodillas separadas… ¿qué es diferente?

12. Repite los movimientos del punto 10 también con rodillas juntas... muchas veces… y luego regresa a separadas… luego descansa.

13. Ahora realiza el movimiento del punto 9 de modo continuo, pasando por el centro, nada más que regresas rápido al centro y de allí te vas lento… vas de las doce a las seis y al pasar por el centro vas lento… regresas rápido y en el centro vas lento a las 6 y a las 12… deja y descansa.

14. Esta vez combina los movimientos del paso 10 de la forma anterior, vas lento a las 3 y regresas rápido, en el medio empiezas a ir lento hacia las 9 y regresas rápido… muchas veces… ¿cómo se siente?... para y descansa.

15. Acostado con las piernas extendidas… los talones apoyados… repite el movimiento de levantar el coxis y apoyar la cintura… vas a las doce… de modo lento… y regresa rápido a la posición media. Tal vez sientas que los talones apoyan un poco más en el piso, pero procura que sea lo menos posible, de modo que no se tensen las rodillas en lo más mínimo. Los pies funcionan como un ancla conforme levantas la pelvis lentamente… y regresa rápido… nota qué va cambiando en tu pecho… y deja el movimiento y descansa.

16. en la misma posición pero ahora con las piernas separadas. Usando los tobillos de modo suave para ayudar, levanta la pelvis suavemente del piso y llévala suavemente a la izquierda y regresa a la mitad rápido… hazlo varias veces… y ahora haz el movimiento a la derecha… muchas veces… y luego, lentamente de lado a lado, pero regresando rápido a la mitad… y nota la diferencia de hacerlo en cada lado… varias veces… y deja todo y descansa.

17. Dobla las rodillas para apoyar los pies y desde esta posición levanta la pelvis un poco lejos del piso y llévala de lado a lado… lento cada vez y rápido al regresar al pasar por el medio… y cambia de modo que el movimiento sea ligero y rápido… la cadera no rueda de lado a lado en el aire, se desliza de lado a lado paralela al piso.. nota cómo es que el movimiento pide actuar a las rodillas… y déjalo y descansa.

18. Alarga las piernas, acostado… presiona las corvas, atrás de las rodillas, hacia el piso y desde esta posición levanta lentamente el coxis y regrésalo rápido, muchas veces, fácil y lento, notando cómo responde la pelvis… luego… presiona solamente la rodilla derecha…y regresa rápido la pelvis… un cierto número de veces… y ahora sólo presiona la rodilla izquierda y regresa la cadera rápido… y compara qué pasa en las costillas y los omóplatos en cada lado… y descansa.

19. Coloca tus manos en tu estómago y los codos en el piso de modo que los puedas presionar hacia él… y de nuevo presiona las corvas levantando el coxis y regresándolo rápido… si ayuda, presiona un poco la cabeza hacia el piso… o levanta la cintura escapular primero si es necesario… quieres involucrar la cintura escapular en el movimiento… hazlo fácil, sin esfuerzo… y entonces presiona la rodilla derecha y regresa rápido la cadera… y nota el efecto en los omóplatos… y ahora presiona la rodilla derecha y nota el cambio… y deja todo y descansa.

20. En la misma posición.. lleva los codos cerca del cuerpo en el piso, sin doblarlos… las manos están en el aire arriba de los codos, las palmas están giradas hacia el techo, permitiendo una mayor presión de los codos hacia el piso… y levanta los hombros y muévelos a la derecha y a la izquierda varias veces… y hazlo lento hacia los lados, fuera del centro y regresa rápido al centro… entonces baja tu cuerpo al piso y levanta el hombro derecho lento y déjalo caer rápido, muchas veces… y luego hazlo con el hombro izquierdo, se levanta lento y lo dejas caer rápido… después de un rato los codos dejan de presionar… y levanta ambos hombros del piso hacia el techo y luego acércalos uno a otro varias veces, levantando lentamente y regresando rápido… esto mueve la columna vertebral superior y el cuello, y la cabeza se moverá levantándose de modo que la barbilla se levanta con los hombros y viene hacia el pecho conforme los hombros van al piso y presionan en él… y deja todo y descansa…

21. Acostado separa mucho las piernas… y coloca el brazo izquierdo al lado del cuerpo con la palma hacia el techo… y lleva la palma hacia abajo a la izquierda doblando el lado izquierdo del torso… y los hombros se deslizan a la izquierda y regresan… se deslizan no ruedan… y procura la movilidad del torso… y cambia el tiempo, de modo que vas hacia abajo lento y regresas rápido… y repite varias veces… el cuerpo está suelto… y la espalda se arquea y dobla cada vez que te doblas a la izquierda… descansa y compara ambos lados de la espalda y el pecho…

22. Ahora realiza el punto anterior en el lado derecho, paso a paso.

23. Desde la misma posición.. ahora sólo levanta el hombro derecho hacia el techo y déjalo caer muchas veces… y luego el hombro izquierdo… ¿algo ha cambiado?.. ¿ahora es más fácil?... y ahora mueve ambos hombros juntos, levantándolos y dejándolos caer y observa cómo es eso… nota cómo es enganchado el movimiento de la cabeza… y descansa.

24. Desde la misma posición haz el mismo movimiento levantando ambos hombros, pero presiona la parte trasera de la cabeza en el piso conforme los hombros se levantan… no con esfuerzo, sino por alargar y balancear… sólo pequeños movimientos… y cambia presionando ahora las corvas, la parte trasera de las rodillas, en el piso y dejándolo algunas veces… y entonces presiona con los talones varias vejes y déjalo… y entonces repite unas cuantas veces el movimiento original de inclinar los codos en el piso y levantar los hombros y nota cómo al cabeza y la espina alta se enganchan al movimiento y responden ahora… y deja todo y descansa…

25. Desde la misma posición, ahora levanta la cabeza lejos del piso y mantenla allí… y desde esta posición presiona las rodillas para levantar la pelvis lo más fácil posible… levanta lento y regresa rápido a la posición neutral… y floja y casualmente, como si nada… y entonces vuelve a presionar la corva derecha, levantando la pelvis asimétricamente y de nuevo juntas varias veces y deja todo y descansa.

26. Acostado con los pies apoyados… desliza la pelvis a la derecha y la izquierda.. lento hacia un lado y rápido al regreso.. de lado a lado de la misma forma… ¿de qué lado es más fácil?... luego extiende las piernas ampliamente y repite el movimiento de llevar la palma hacia abajo doblando el torso a la derecha hacia la rodilla… de modo que la cabeza y los hombros se deslizan hacia la derecha… con la cara orientada al techo… y luego dobla rodillas, apoya pies y lleva las rodillas a un lado y a otro, bajando lento y regresando rápido como ya se había hecho… y descansa.

27. Con las piernas extendidas, presiona los tobillos en el piso… y de allí encuentra la forma de levantar la cadera un poco y deslizarla de lado a lado en el aire.. ve rápido y fácilmente… como una cuerda haciendo una onda, adelante y atrás… como un arco… y ya deja todo movimiento y descansa…

28. Nota los cambios que se han dado en el apoyo de las diferentes partes de tu cuerpo… cómo te sientes ahora… la cabeza… los hombros… los brazos… la espalda… la cintura… la cadera… los muslos… las pantorrillas… los talones… y rueda a un lado para pararte, de la forma más sencilla y nota tus cambios en la vertical… camina un poco antes de incorporarte a otra actividad…


Dr. Darío Aguirre